Durante mucho tiempo se pensó que el cerebro adulto era una estructura prácticamente fija.
Hoy sabemos que no es así.
El cerebro conserva capacidad de neuroplasticidad: puede modificar conexiones, reorganizar redes y responder a nuevas experiencias, aprendizajes y demandas.
Eso no significa que aprender a los 40, 50 o 70 años ocurra exactamente igual que en la infancia. La plasticidad cambia con la edad y también depende de factores como la práctica, la salud, el contexto y la experiencia previa.
Seguir aprendiendo no tiene fecha de caducidad.
Aprender un idioma, desarrollar una habilidad, estudiar algo nuevo o cambiar determinados hábitos puede seguir produciendo cambios en el cerebro adulto.
Para llevarte una idea: crecer también puede significar seguir construyendo nuevas formas de pensar.
Fuente para ampliar
Fuchs, E., & Flügge, G. (2014). Adult Neuroplasticity: More Than 40 Years of Research. Neural Plasticity. Texto completo de acceso abierto.


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